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Porque lo diga Welch…

Escrito el 17 octubre 2006 por Cristina Simón en Uncategorized

En los círculos de gestión se empieza a ver la influencia de una nueva tendencia, la llamada gestión basada en evidencias’ (evidence-based management). Este modelo tiene su base en la disciplina médica, que en los 70 inició una revisión de su modelo de toma de decisiones para matizar el buen juicio del profesional a la luz de otros criterios, básicamente la evidencia acumulada sobre diagnósticos similares a lo largo del tiempo.

Esta misma lógica es la que han aplicado los padres de la idea, Jeffrey Pfeffer y Bob Sutton, ambos profesores de Stanford y ‘gurús’ (para mí, de los buenos) en sus campos respectivos.

La gestión basada en evidencias viene a replicar la idea anterior. Evidentemente, el buen juicio del directivo es fundamental para la calidad de las decisiones que toma, pero como tal juicio personal contiene sesgos y tiende a incorporar una serie limitada de criterios y datos. También hay que tener en cuenta las restricciones que nos pone nuestro propio cerebro, lo que se llama ‘teoría de recursos limitados’ –a veces jugamos con la información para no saturar nuestra capacidad cognitiva, y tendemos a fijarnos especialmente en los datos que confirman nuestras intuiciones de los primeros momentos. Es humano y no malintencionado, pero puede llevarnos a errores importantes. Sobre todo cuando las decisiones afectan a otras personas y sus vidas profesionales y personales. Pfeffer y Sutton han publicado recientemente el libro ‘Hard Facts, Dangerous Half-truths and Total Nonsense’

Pfeffer y Sutton han creado conjuntamente el blog Evidence-Based Management que recomiendo a los interesados en el mundo de la toma de decisiones, o simplemente a cualquier gestor con curiosidad en los intríngulis de su labor diaria. Uno de sus comentarios más interesantes es una crítica a los seguidores acérrimos de los grandes ejecutivos de los últimos años, como Jack Welch o Bill Gates, que hacen de sus decisiones casi un principio universal y verdadero. Tal como señalan Pfeffer y Sutton, porque lo diga Welch no tiene que ser lo mejor. Los éxitos de las empresas no los hacen las grandes decisiones de sus ejecutivos, sino las infinitas cascadas de pequeñas acciones de muchos de los empleados a todos los niveles, que son los que generan estas evidencias y, con el tiempo, consolidan la marcha de las compañías.

Comentarios

Erasmo 15 enero 2015 - 03:08

Buena orienta este enfoque, pero prefiero una gestión un tanto más ágil. Como lo hace Lean. Espero tengan curiosidad por leerlo.

http://www.cosascuriosas.co/10-cosas-curiosas-del-mundo-en-este-2014/791

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