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El lado oscuro del Crowdsourcing

Escrito el 25 Enero 2007 por Cristina Simón en Uncategorized

Hace tan sólo unos meses comentamos en este blog la aparición en escena del fenómeno del Crowdsourcing. Cuando lo analicé por primera vez me fascinó lo innovador del concepto y las posibilidades que ofrecía en términos de la creación de nuevas formas de relación de empleo.

Lo cierto es que el crowdsourcing se está extendiendo con rapidez –también me fascina la capacidad que tiene el contexto empresarial de aprovechar todo lo que encuentra mínimamente útil para su consecución de resultados. Y, como también suele ocurrir, el fenómeno empieza a mostrar su lado oscuro desde el punto de vista de la relación empresa-trabajador.

¿Puede el crowdsourcing poner en peligro las áreas de I+D de las compañías? Obviamente las grandes no, aunque solamente sea por aspectos de confidencialidad. Pero ¿qué ocurre con los pequeños núcleos? Desde el punto de vista de la empresa la decisión está clara -¿por qué tener en plantilla a un equipo limitado, si a través de la red la respuesta potencial a un problema técnico avanzado puede venir de miles de millones de potenciales técnicos? ¿Por qué limitarnos a una sola solución, cuando podemos tener acceso a millones?

El siguiente paso de este hilo argumental es el precio de ambas filosofías. Recientemente un periodista de Financial Times relata su experiencia como participante en la división de crowdsourcing de Amazon, Amazon’s mechanical Turk. Esta organización ofrece la posibilidad de realizar tareas que resultan muy costosas de realizar para un ordenador –todavía hay algunas, no os creáis ;-)). El periodista en cuestión eligió aportar la mayor cantidad posible de descriptores de qué es lo que caracteriza un buen afilador de cuchillos de cocina (¿veis?). A cambio de una producción de 350 descriptores -¿cuánto se tarda en generar esto?- recibió… 25 centavos… como muy bien señala este dolido trabajador, hay que tener en cuenta que durante años la gente ha estado escribiendo comentarios en Amazon sobre sus libros, y lo ha hecho gratis. Perfecto, pero es que no es lo mismo. Nos puede mover todo un conjunto de motivos a escribir una crítica (buena o mala) a un libro, pero en el caso de crowdsourcing estamos hablando de una relación de intercambio profesional.

¿Cuánto vale una idea? ¿Podemos ponerla en el contexto de lo que cuesta producirla, y después compararla con los ingresos que genera, como argumentan las empresas que utilizan esta modalidad? A mí me parece una frivolización del conocimiento, la innovación y todo lo que ha supuesto en la historia de la humanidad. Las dinámicas de mercado, con todo lo que tienen de positivo para el progreso, tienden a pervertir todo lo que tiene que ver con las personas, lo que nos es más connatural: la motivación, la creatividad, las emociones… veremos cómo evoluciona esto del Crowdsourcing y si las dimensiones de Responsabilidad Social Corporativa pueden hacer algo (de verdad) para prevenir la explotación de las ideas y el conocimiento en nombre de las leyes del mercado.

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