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Abr

Serenarse y producir

Escrito el 19 Abril 2007 por Cristina Simón en Desarrollo profesional

Cristina Simón

De nuevo salen a prensa comentarios acerca de la cantidad de horas que trabajamos y lo poco productivos que somos en España. Y creo que seguimos todos de acuerdo, en lo uno y en lo otro. En este sentido, pasa por mis manos un libro delicioso, aunque con un título poco afortunado: ‘El arte del mínimo esfuerzo: cómo conseguir más con menos’. Su autora, Barbara Berckhan, una pedagoga alemana, ha conseguido describir y etiquetar de forma muy amena y precisa algunos de los fenómenos que diariamente consumen buena parte de nuestro tiempo y esfuerzo sin grandes resultados. Así, por ejemplo, Berckhan alerta contra los ‘ladrones de energía’ –aquellas personas o cosas que nos sacan de quicio y nos hacen perder tanto tiempo- o el peligro de minimizar el esfuerzo que se dedica a las ‘tareas poco importantes’, y recomienda ejercitar el arte de serenarse, aprender a desconectar y huir del enganche online, o programar un tiempo para… disfrutar de la ‘dulce pereza’.


¿Realmente hace falta estar todo el día de los nervios? Es una realidad, al menos en los entornos empresariales técnicos y directivos, que el reconocimiento social parece pasar por una imagen de trabajador enloquecido y estresado, que nunca parece detener el desbordamiento de trabajo. La serenidad de espíritu es síntoma de vagancia en los entornos empresariales de nuestro país. Pues bien, la realidad parece demostrar que los resultados son más bien pobres. Y el coste psicológico es devastador, por otra parte. El problema es quién le pone el cascabel al gato, quién toma la iniciativa de plantarse y adoptar posturas más serenas, maduras y productivas. El empresario seguramente no, puesto que los sistemas de control del rendimiento son tan complejos que muchas veces lo único que aporta seguridad al jefe es hacer un seguimiento cercano de su equipo. Tanto es así, que frases como ‘es el primero que llega y el último que se va’ se convierten en sinónimo de compromiso y eficacia. Así nos va.

El estrés que sufrimos los humanos es el resultado de nuestra evolución biológica. Frente a un peligro anticipado, nuestro cuerpo dispara todos sus sistemas de alerta, como las gacelas cuando detectan al león y se preparan para huir. Como sistema de emergencia es imprescindible. Pero cuando pasamos tantas horas con altos niveles de adrenalina todo el organismo acaba sufriendo las consecuencias. Y realmente ¿dónde está ese león tan fiero que requiere que estemos permanentemente preparados para huir? ¿En qué despacho, en qué parte de la carretera? ¿O es que nos tenemos miedo a nosotros mismos?

Comentarios

Uriel 19 Noviembre 2016 - 23:01

Excelente información. Uno de los principales factores de pérdida económica en el entorno laboral es el poco cuidado de la salud. Las personas viven en entornos llenos de estrés y de comida chatarra. Por eso las empresas deberían promocionar programas que enseñen a las personas a comer mas productos saludables como las leches vegetales, estas tienen un contenido de grasas muy bajo, que es uno de los principales factores que crean enfermedades coronarias y la ya super conocida diabetes. Una de las mejores opciones es el alpiste. Que en su presentación líquida es un potente energético lleno de proteínas. Por lo demás, agradezco a Cristina por el post y quedo a la orden para cualquier aporte. Un abrazo!

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