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Jun

La nueva revolución femenina

Escrito el 22 junio 2007 por en Mercado laboral

Cristina Simón

El papel de las mujeres en el mundo laboral ha estado en entredicho desde siempre. Tras unas cuantas décadas de empujones con nosotras mismas y el resto del mercado laboral, se ha generado la inserción de una masa crítica de mujeres en entornos laborales de alta cualificación (en los de baja llevamos ya unos siglos currando pero esto no parece estorbar a nadie). Los orígenes están en lo que en su momento se denominó ‘la revolución femenina’.

¿Qué ha sido de aquello? El movimiento social tan prometedor de los 70s en USA debería haber dado unos ciertos frutos que no terminan de verse. En 2003 la autora Lisa Belkin publicó un estudio que demostraba que las mujeres habían hecho lo más difícil –conseguir una cualificación y abrirse paso en las escalas empresariales-, pero se identificaba un enorme porcentaje que, una vez preparadas para el salto a las altas escalas directivas, decidían voluntariamente abandonar la carrera. Belkin denomina a este fenómeno opt-out revolution.

Lo interesante de este planteamiento es que si seguimos su lógica descubriremos que podemos estar equivocados en todo el análisis del techo de cristal y la discriminación femenina. Parece ser que lo que se produce es un abandono más voluntario de lo que se ha pensado. No es tanto una rendición ante las muchas cáscaras de plátano puestas intencionalmente por los hombres (aunque no hay que restar mérito al argumento ;-)), sino un puro desencuentro de intereses. Simplemente, el proceso de ascender, tal como está planteado en las empresas actuales, no resulta motivador para la personalidad femenina. Es lógico, por otra parte, si hacemos caso al fascinante estudio de la Dra. Brizendine El Cerebro Femenino. La propia biología aporta explicaciones de muchas de las –grandes- diferencias entre géneros. Ni mejores ni peores, simplemente diferentes.

Lo que sí se produce es una evidentísima pérdida de talento, aunque lo entendamos en términos puramente de ‘headcount’ y no de conocimiento organizativo. ¿Qué puede hacerse? Las organizaciones y el mundo de la empresa son puramente masculinos en su naturaleza, han sido creados por hombres y lógicamente reflejan su estilo, la forma en la que entienden el mundo y el progreso. Y esta transición a otra forma de contemplar la vida no es nada fácil.

Es muy posible que esto sea el comienzo real de una nueva revolución. Una alumna me sugería el otro día que está notando que lo que se produce no es una renuncia a la vida profesional, sino que muchas mujeres inician una nueva actividad como autónomas, montando sus propios negocios bajo las condiciones que les permiten llevar la vida que realmente quieren. La inquietud profesional sigue ahí, pero no a costa de cualquier cosa.

Debo decir con ‘orgullo de género’ que está muy demostrado que, como norma general, las mujeres somos menos partidarias del cortoplacismo y más de la sostenibilidad. No en vano somos ancestralmente responsables de sacar una familia adelante, no tanto en términos materiales –que también cuando hace falta- sino como ejes del mantenimiento de las relaciones familiares, los vínculos afectivos… y la imprescindible logística, debo añadir. Brizendine mantiene que esta labor histórica ha impreso carácter, y que determina la personalidad femenina con independencia de que estemos más orientadas a la familia o al ámbito profesional. Esperemos que esta visión del mundo cale con el tiempo en el contexto de los negocios, seguro que todos –todos- saldríamos ganando.

Comentarios

Emili 23 junio 2007 - 12:44

En una reunión de trabajo la semana pasada, salió en la comida este tema de conversación.

Éramos 6 hombres y 1 mujer, pero la conclusión fue que si el mundo lo gobernaran las mujeres, iríamos bastante mejor.

Cristina Simon 25 junio 2007 - 16:25

Creo que el debate está cada día más abierto, y los propios hombres en muchos casos querrían liberarse de sus estereotipos y poder disfrutar de algunas cosas que tradicionalmente se han perdido… yo no sé si el mundo iría mejor, pero desde luego sería radicalmente diferente…

Sofia 13 agosto 2007 - 02:00

Soy mujer, soy luchadora, no me conformo…
Me gusta ver que el genero se va incluyendo en esferas que antes parecian imposibles.
Ahora bien, tengo una reflexion…
La revolucion femenina..no seria mas verdadera si una familia pudiera vivir con un solo sueldo , el de la mujer claro, y que el hombre hiciera su parte en el hogar….
O sera que el mundo nos hace creer lo de “liberacion” , cuando en realidad trabajamos el doble y las familias cada vez estan mas endeudadas…y necesitan casi indefectiblemente de dos sueldos para llegar a fin de mes…
No se les ocurrira mañana hacernos creer en la revolucion de los niños…
Tal vez el poder economico en el afan de endeudarnos y agobiarnos decide que ya dos sueldos son poco y que para vivir se necesitan tres o cuatro…

Gustavo Ruiz 26 septiembre 2007 - 18:04

Las compañías de tamaño grande son insoportables también para los hombres que trabajan en ellas. No veo cómo se pueden gestionar 500 emails y 100 llamadas de manera eficiente.
Por otra parte, el planteamiento de profesionales como Nuria Chinchilla dista de estar próximo a la realidad. Quizás Telefónica pueda permitirse a 400 personas trabajando desde casa, a 1000 con jornada reducida. Y el Grupo Santander una guardería en cada esquina. Pero este país está conformado por pymes. Ahí no se escapa nadie.
Bonito artículo

Cristina Simón 29 septiembre 2007 - 19:30

Gustavo, yo creo que podemos realmente trabajar de otra forma, aunque sea desde una empresa pequeña. De hecho, una PYME aporta una dosis de flexibilidad ‘real’ que raramente se ve en una empresa grande. Creo que no es una cuestión de tamaño de la empresa sino de filosofía de trabajo…

Senior Manager 11 octubre 2007 - 11:58

Yo no pienso que exista discriminación femenina, lo que realmente hay es auto-discriminación femenina. Antes que nada, aclaro que mis mejores jefes han sido mujeres. Lo malo es que una vez que alcancé cierto nivel en la multinacional para la que trabajo, sólo he encontrado compañeros y jefes hombres. Durante mi “evolución” he tenido compañeras que simplemente no han querido seguir subiendo por decisión propia o “según” por influencia de sus parejas y/o familiares, lo que para mi sigue siendo decisión propia. Les aseguro que la mayoría de ellas tenía tanto o más potencial que yo para seguir ascendiendo, pero no quisieron seguir y en todos los casos nunca entendí por qué. Ahora algunas de ellas dependen de mi y se han convertido en mis manos derechas e izquierdas para muchos de los proyectos en que he participado y pior eso aún pienso que podrían estar ocupando mi puesto y estarlo haciendo incluso mejor que yo. Ellas no lo ven así y están (aparentemente) felices con su rol en la empresa. Por todo lo anterior no me creo el cuento de la discriminación. Hoy en día la mujer discriminada tiene tanta responsabilidad de serlo como el que la trata de discriminar.
http://multinationalcorp.blogspot.com

Maria 18 octubre 2015 - 11:37

Sin duda que las mujeres vienen pisando fuerte, pero yo creo que porque hay un mayor número de actividades. El número de mujeres en puestos de trabajo en la que tradicionalmente lo ocupaban hombres no creo que haya cambiado demasiado, pero sí que han surgido nuevos puestos de trabajo que hace que la mujer ocupe un lugar muy importante en el terreno laboral. Por ejemplo, mujeres que se dedican a internet, a las cada vez más extendidas terapias alternativas , a nuevos conceptos de cocina y repostería…esos sí son ocupados por muchas mujeres.

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