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El experimento hawthorne y los altos potenciales

Escrito el 30 octubre 2007 por Aitor Larrabe en Uncategorized

Muy conectado con algunos de los comentarios del blog, en el día a día los consumidores queremos sentirnos tratados de manera individual por no decir “especial”. Exactamente lo mismo sucede como empleados de una Compañía.
Muchos de los que participan en “programas de altos potenciales” con el nombre que sea, reciben por el mero hecho de estar en esa lista una gran visibilidad dentro de esa Organización. Esa mayor visibilidad puede ser buena o mala según los casos, creo que habría mucho que hablar de este tema….
Estos programas cumplen en muchos casos la función de retención de ese talento actual o potencial, pero ¿cuánto hay de efecto hawthorne en estos programas? Estoy convencido que mucho y estoy seguro que es bueno ya que en el fondo …a todos nos gusta que nos traten como un cliente especial

Comentarios

Juan Antonio Esteban 30 octubre 2007 - 21:30

Este tema es muy antiguo, y por lo tanto, muy contrastado. Es el famoso efecto Pigmalión, que relata Ovidio en “Las metamorfosis” (Pigmalión es un escultor que crea una estatua representando su ideal de mujer, y que, enamorado de su propia creación, suplica a la diosa Venus que le de vida, a lo que ésta accede…)
Más allá de que efectivamente el tema de los altos potenciales muestran la parte más visible de este concepto (hay que dar para luego recibir), podríamos extenderlo a la forma en la que las compañías actúan con sus empleados. Esto es extensible a todas, pero muy especialmente a aquellas en las que una parte muy importante de sus plantillas están en contacto con sus clientes. Y aquí es donde se ve más claramente si se aplica el principio “trata a tus trabajadores como te gustaría que ellos trataran a tus clientes”

Jordi Assens 5 noviembre 2007 - 22:59

El problema con estos programas es que creen expectativas en las personas que luego no puedan ser cumplidas por la empresa, ya que nadie sabe qué oportunidades habrá en el futuro. Cuando esto sucede el ratio de altos potenciales que abandona la empresa es muy alto y en algunas empresas se pone en duda el beneficio de estos programas.

Aitor larrabe 6 noviembre 2007 - 18:17

Jordi, completamente de acuerdo.Está claro que decirle a alguien que tiene un potencial especial supone ciertos riesgos, y ha de hacerse una muy buena gestión de las expectativas. También conectar de verdad el pool de altos potenciales con los planes de sucesión, ayuda.

José Sánchez-Alarcos 15 noviembre 2007 - 18:06

Se atribuye a Lincoln la idea de que podemos engañar a un grupo reducido durante todo el tiempo o a todo el mundo durante un tiempo pero no podemos engañar a todo el mundo todo el tiempo.

El efecto Hawthorne se cae precisamente por ahí y los programas de potencial, a menudo, también.

Podemos utilizar mucho el bombo y crear grandes expectativas -salvo que la gente esté ya vacunada por anteriores sobredosis de bombo- pero luego viene la terca realidad y nos dice que “Oportunidades = Crecimiento + Rotación”.

Si el tiempo transcurre y los “altos potenciales” continúan siendo, como alguien ha dicho de un futbolista del Real Madrid, jóvenes promesas a punto del retiro, el invento se cae sin recuperación posible.

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