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Ene

Recesión, expectativas, y otros regalitos de Año Nuevo

Escrito el 9 enero 2008 por Cristina Simón en Mercado laboral

Todavía no hemos empezado prácticamente el año y siguen sin darnos tregua con la espada económica de Damocles: la BBC publica una noticia sobre la recesión en USA que no sé muy bien si es para reir o llorar. Durante los últimos meses, los ciudadanos de a pie no hemos sabido con certeza si la cosa iba mal, muy mal, si podíamos irnos de vacaciones o comprar langostinos en Navidad –a juzgar por las colas de los hipermercados, todos los que han podido se han decantado por el consumo despendolado de los mismos. Pues bien, los que tengan dudas todavía sobre lo que nos espera, que accedan a esta noticia: “La recesión en EEUU ya llegó”.


La cosa va así. Merrill Lynch afirma que USA –y ya sabemos lo del estornudo americano y el catarro global- ya ha pasado su primer mes de recesión confirmada. No solo ha llegado; la frase destacada es que ‘la recesión es ya parte de la vida cotidiana’. Dan escalofríos. Menos mal que ha salido al paso el que se supone que decide formalmente cómo están las cosas: el Presidente de la Oficina Nacional de Investigaciones Económicas. En su caso, la frase que destaca la noticia es ‘Creo que en estos momentos no estamos en una recesión, pero me parece que corremos un grave riesgo de que las cosas empeoren y que pueda ocurrir una caída real.’ (Más bien parece que a este señor le ha sentado mal que alguien se le adelante en el vaticinio formal… ) pero al fin y al cabo ¿qué más da? El hecho es que en un par de semanas tendremos otra vez a una multitud de empleados en todo el mundo temiendo por su puesto de trabajo.

Parece ser que USA ya ha experimentado este tipo de caídas once veces desde la Segunda Guerra Mundial –algunas las hemos conocido ampliamente en los últimos tiempos-. De las recesiones suelen seguirse restructuraciones, que si atendemos a los estudios de expertos como Wayne Cascio, cada vez son más irracionales y radicales. Un magnífico estudio publicado en castellano en Revista de Empresa, ‘Estrategias para una restructuración responsable’, demuestra de forma demoledora que las empresas que recurren a despidos para paliar las recesiones no tienen mejores resultados corporativos en el medio plazo.

Pero además de este hecho que los ejecutivos deberían tener en cuenta, en este momento concreto surge una nueva paradoja: la famosa batalla por el talento debería suponer un freno a los despidos masivos. Son muchos los estudios que señalan que las prioridades de los ejecutivos son la retención y desarrollo del talento. ¿Tiene sentido desprenderse de empleados cuando el mercado laboral no presenta demanda? ¿Cómo se va a resolver esta contradicción desde el mundo de la empresa, sobre todo en épocas de moda de Responsabilidad Social Corporativa? Será interesante seguirlo, los que conozcan ejemplos de empresas que aborden estas situaciones desde una consideración del empleado que lo digan bien alto, por favor. Para mejorar las expectativas, nada mejor que ejemplos concretos.

Comentarios

Javier Sanz 9 enero 2008 - 19:41

Cristina, recuerdo haber leido alguna vez una valoración económica sobre el coste de reposición de un empleado en función de su experiencia, salario, costes de liquidación, contratación de una nueva persona y coste del tiempo en que esta nueva persona logra estar al nivel del empleado perdido… ¿tienes algo al respecto?.

Aparte de lo que el anterior estudio aportaba como tema a considerar a la hora de si para afrontar un periodo de vacas flacas lo más inteligente era este tipo de medidas, lo mas gracioso es que las empresas acentuan más el problema al despedir a los más experimentados (por ser más caros) y retener a los más jovenes y baratos.

Cristina Simón 10 enero 2008 - 15:15

Pues efectivamente, Javier, la empresa tiende a gestionar las salidas por dos criterios fundamentales: lo que sanee más la cuenta de resultados y lo que genere menor conflictividad. Así que las soluciones suelen ser empezar por no renovar temporales y ofrecer bajas incentivadas. Como criterios no son precisamente los mejores, pero cumplen las condiciones anteriores. En descargo de ‘la empresa’ -me refiero a los decisores- creo que hay que decir que no disponemos de buenos métodos para estimar la pérdida de otros tipos de capitales, sobre todo del talento. En este sentido, están empezando a surgir algunos modelos, pero el tema avanza muy lento porque es extremadamente complicado. El mejor libro que yo conozco sobre este tema es del propio Wayne Cascio:

http://www.amazon.com/Costing-Human-Resources-Wayne-Cascio/dp/0324007094

Es un análisis muy serio de los costes asociados a muchas políticas de RRHH. Pero especialmente el coste de reemplazo es crítico, ya os iré contando porque en el Centro de RRHH es uno de nuestros temas de investigación.

Uxio Malvido 11 enero 2008 - 12:57

Estaría bien que los profetas del nuevo apocalipsis económico que ahora se anuncia tuviera en cuenta lo que está pasando en el mercado de trabajo: FALTAN PROFESIONALES. Echad un vistazo a lo siguiente:

http://www.merodeando.com/2008/01/09-buscando-empleados-desesperadamente

Ahora bien, si queremos hablar de reestructuraciones hablemos de ellas. Pertenezco al sector farmacéutico. Ninguna de las que ha ocurrido y están ocurriendo en el sector se debe a datos macroeconómicos. Todas obedecen a cambios internos, el más importante de ellos el agotamiento del tradicional modelo comercial. Será Recursos Humanos capaz de aportar algo de valor en los nuevos escenarios? o vamos a refugiarnos en la parte laboral de nuevo y discutir a quién echamos primero??

Cristina Simón 11 enero 2008 - 17:50

Yo creo que es muy difícil que desde la perspectiva de finanzas se planteen cuestiones de mercado laboral -es que directamente los números no salen, y ya se sabe que cada uno está a lo suyo, no solamente los financieros sino todas las áreas de la empresa… y personalmente pienso que RRHH sigue teniendo poca capacidad de maniobra en estas situaciones -aunque quisiera.

Otra de las fascinantes paradojas es que la gente se queja de que no encuentra trabajo -de lo que quieren-, y las empresas se quejan de que no encuentran gente. Hay un desencuentro bestial, un gap que yo creo que cada vez va a ser mayor, porque es una cuestión de sistema educativo: de la fábrica de profesionales no sale lo que la empresa necesita, me temo. Y el contexto social tampoco genera estímulo por el reciclaje ni la actualización en el trabajador, con lo cual es como la profecía que se autocumple…

El ejemplo que adjuntas es el extremo de esta situación, porque la capacidad de actualización tiene que ser enorme -la tecnología va demasiado deprisa y además dando muchos tumbos, así que son pocos los dispuestos a ‘sacar pecho’ -y como dice Alonso, demasiado ‘crack’ para gestionar una relación profesional de forma madura.

Yo creo que así no vamos a ningún sitio, porque nadie se mueve un ápice de su posición: ni los agentes sociales ni los propios trabajadores. Es como un lamento sin visos de solución…

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