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Sep

El talento que tenemos… y el que queremos…

Escrito el 29 septiembre 2008 por Cristina Simón en Desarrollo profesional

Parece que por fin se completan los pasos desde la Unión Europea para la captación y gestión del talento cualificado. Los ministros comunitarios de Trabajo e Interior acaban de firmar el acuerdo para la expedición de la ‘Tarjeta Azul’, que permitirá a inmigrantes con cualificación profesional residir legalmente y eventualmente establecerse con sus familias en sus lugares de trabajo en cualquier país de Europa.

Nunca he entendido por qué la timidez extrema en desarrollar medidas de este tipo. Por nuestras aulas del IE desfilan cada año cientos de jóvenes de otras nacionalidades con una excelente formación y, lo que es más importante, con competencias de empleabilidad como los idiomas, la iniciativa, disponibilidad y ganas de viajar y entrar en programas de movilidad, etc. En España no hemos sido capaces de desarrollar estas competencias entre nuestros jóvenes. 


Ayer mismo en una graduación presencié cómo el padre de un alumno excelente se lamentaba de que, a pesar de haber experimentado él mismo la frustración de tener que viajar y no hablar una palabra de inglés, no había sido capaz de generar la inquietud por el aprendizaje del idioma en sus hijos. Y es que solamente con la voluntad de los padres no basta. Es la sociedad, el contexto en el que se mueve el joven, la que no valora la educación ni lo que son las claves de la empleabilidad de los jóvenes, por una parte, y la esencia del capital humano actual por otra. La Universidad se contempla en España como un medio de no perder estátus social, no como una oportunidad real de aprendizaje y preparación intensiva del joven. Y así nos va… con títulos completamente devaluados en el mercado y jóvenes frustrados por sentirse infravalorados.

Dentro de este contexto, siempre he pensado que la entrada de jóvenes inmigrantes con un tipo de perfiles más interesantes para el mercado laboral podría estimular a la sociedad española a animar a sus jóvenes en otro sentido, y a los estamentos políticos a impulsar medidas que permitieran cambiar estos estereotipos que están ahogando la vitalidad y el impulso que los jóvenes pueden aportar al desarrollo de un país. Supondría dar entrada a modelos de jóvenes profesionales como los que necesitamos para competir.

La UE introduce varias limitaciones de partida a esta potenciación del talento cualificado. Por una parte, las decisiones finales de aceptación dependen obviamente del país de acogida -aquí ya vamos mal, por lo anteriormente dicho-. Otra es el cuidado en no aceptar inmigración cualificada de países en vías de desarrollo, para no generar lo que denominan ‘saqueo de cerebros’. Esta limitación ya mata de entrada la iniciativa, puesto que aquellos profesionales preparados que buscan emigrar suelen provenir precisamente de países cuyos mercado laborales no les permiten ejercer la profesión en la que se han formado con tanto esfuerzo. Entiendo el argumento europeo, pero me surgen muchas dudas. En primer lugar ¿no es el argumento un poco ingenuo? ¿dónde cree la UE que irán estos trabajadores cualificados? Evidentemente a aquellos mercados que les ofrezcan lo que quieren. Pero aún hay más. ¿Debemos vetar a estos jóvenes simplemente por haber nacido en países distintos del nuestro? Si en su momento acogimos a trabajadores no cualificados porque complementaban nuestra carencia en esos sectores ¿por qué no hacer lo mismo con los cualificados? ¿O es que no somos capaces de percibir nuestras propias carencias en este sentido???Ayer mismo en una graduación presencié cómo el padre de un alumno excelente se lamentaba de que, a pesar de haber experimentado él mismo la frustración de tener que viajar y no hablar una palabra de inglés, no había sido capaz de generar la inquietud por el aprendizaje del idioma en sus hijos. Y es que solamente con la voluntad de los padres no basta. Es la sociedad, el contexto en el que se mueve el joven, la que no valora la educación ni lo que son las claves de la empleabilidad de los jóvenes, por una parte, y la esencia del capital humano actual por otra. La Universidad se contempla en España como un medio de no perder estátus social, no como una oportunidad real de aprendizaje y preparación intensiva del joven. Y así nos va… con títulos completamente devaluados en el mercado y jóvenes frustrados por sentirse infravalorados.

Comentarios

Andres Rormoser 23 julio 2010 - 19:53

Muy bueno el articulo.

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Lizzette 16 enero 2015 - 17:08

Debemos siempre forjar nuestras habilidades, sea como sea, es más importante que la inteligencia.

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SandraRap 30 agosto 2015 - 19:17

No estoy de acuerdo. La inteligencia ayuda a desarrollar nuestras habilidades y viceversa.
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