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¿Cabeza fría o corazón caliente?

Escrito el 1 abril 2011 por Alberto Andreu en Uncategorized

Confiéselo: a la hora de tomar una decisión importante, ¿cuántas veces se ha visto usted en la disyuntiva de elegir entre lo que le dicta la cabeza y lo que le pide el corazón?, ¿de enfrentar en la balanza la cabeza fría contra el corazón caliente? Respuesta: más de una vez y, quizá, varias veces cada día. En una situación como ésta habrá tenido en consideración miles de argumentos.

Por una parte, del lado del corazón, le habrán retumbado en los oídos una y otra vez los versos de Sabina: “Para decir con Dios, nos sobran los motivos”. Pero por otra, del lado de la cabeza fría, se habrá detenido a sopesar minuciosamente lo que gana, lo que pierde, lo que deja de ganar (personal y económicamente), lo que pesa la hipoteca, el préstamo del coche, el colegio de los niños, o esa preciosa carrera profesional que puede estar poniendo en peligro si saca a pasear un poquito el corazón.

Pues bien. ¿Qué hacer?, ¿cabeza fría… o corazón caliente? La cabeza fría es algo que siempre nos han recomendado desde niños: no cojas esas rabietas, controla tu mal humor y cuenta hasta 10 antes de contestar. De hecho, en alguna de estas tribunas me atreví a recomendar como dieta saludable aquella que incluyese cada mañana un buen sapo que tragar para entonar el día. No olvidemos que todos, absolutamente todos, los que ocupan puestos de responsabilidad, intentan calibrar, medir y evaluar las consecuencias de sus decisiones.

Sin embargo, aun reconociendo la necesidad de pensar con cabeza, hoy me ha parecido interesante sacar a pasear las bondades de las decisiones tomadas con el corazón y en caliente. Quien sabe; a lo mejor, después de este artículo a alguien se le ocurre el disparate de crear un nuevo estilo de gestión –que podría llamarse algo parecido a casquería management– para referirse a aquel modelo que saque a relucir los instintos, el corazón, las tripas, la víscera, las emociones y hasta las pasiones. Vamos, no voy a ponerme ahora a reivindicar una suerte de Matanza de Texas del management, pero sí me ha parecido interesante reflexionar sobre cuándo y por qué conviene dar rienda suelta de ves en cuando al corazón en la toma de decisiones.

Lee este post completo, publicado en el Diario CInco Días en 2001, en albertoandreu.com

Comentarios

Clarissa 19 febrero 2015 - 18:37

Debemos encontrar un eje interior que nos permita tomar una excelente decisión entre ambos ámbitos y así tomar lo mejor para nosotros.

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