26
May

¿Cómo se gestiona la confianza, oiga?

Escrito el 26 mayo 2011 por Alberto Andreu en Uncategorized

Hace unos días comenzaron mis clases de comportamiento organizacional. Normalmente, empiezo la primera sesión con una pregunta: “¿Alguien sabe de qué va este curso? ¿Qué vamos a estudiar? Normalmente los alumnos, que al inicio de curso son muy aplicados, me dan respuestas bien técnicas. “¡Va de comprender comportamientos y actitudes! ¡Esto va de predecir las reacciones de tu gente! ¡Va de influir en las personas para obtener resultados!”. Bien; todas esas respuestas no están mal. De hecho, los manuales suelen hablar de comprender, predecir e influir en las de la gente cuando se refieren a esta asignatura.

Sin embargo, siempre suele haber alguien, mas avispado, más corneado por la vida empresarial que responde con contundencia: “¡Esto va de aprender a sobrevivir en la jungla empresarial! Esa respuesta, aunque poco técnica, da más juego: me permite abrir un debate para descubrir las claves de la supervivencia y, en última instancia, para aprender a crecer en las organizaciones y no ser una simple flor de un día puesta por la fortuna.

Pues bien: ¿Cuáles son las claves de la supervivencia? Pensando y discutiendo entre los alumnos, siempre encontramos estas dos claves para sobrevivir: la capacidad para conseguir resultados y la habilidad para generar confianza. Pero todavía llegamos más lejos y hasta elaboramos una tesis bastante sugerente: “Conseguir resultados (es decir, hacer tu trabajo y alcanzar los objetivos que te han señalado) es siempre condición necesaria para sobrevivir y crecer, pero… no es condición suficiente”.

Si esto es así… ¿Cuál es la condición suficiente para sobrevivir en las organizaciones? ¿Dónde está ese plus que nos garantiza definitivamente mantenernos ahí? La respuesta es ésta: la condición  suficiente no puede ser otra que la confianza. Y es precisamente ahí dónde empiezan los problemas. Y empiezan los problemas porque, mientras que el resultado se puede medir, la confianza es un intangible y tiene que ver más con la relación personal, con el feeling, con el entendimiento…

Por tanto, ¿como se genera la confianza? ¿Existe acaso un medidor de confianza, una especie de “confiómetro”? Es curioso porque siempre que sacamos este tema a relucir en clase muchos de mis alumnos se desazonan porque piensan que, para conseguir eso, hay que “hacer la pelota al jefe”, tiene que ser obedientes, hay que perder la libertad para empezar a pensar lo que no piensas y hacer lo que no quieres. Pero, créanme. Nada más lejos de la realidad. Es justo lo contrario. Por ello, me ha parecido útil descubrir los ejes en los que se apoya la confianza entre jefes y subordinados porque, curiosamente, tienen más que ver con cosas concretas y tangibles, que con extrañas e injustas relaciones de amistad y coleguismo”.

Accede al post completo en albertoandreu.com

Comentarios

Fernando - Parafarmacia 31 julio 2011 - 02:03

Creo firmemente que estás en lo cierto, pero ¿a que se le llama jefe?, yo llevo más de 20 años en la misma pequeña empresa y puedo asegurar que consiguen más los pelotas y simpáticos que dicen lo que la jefa quiere oír, que el que intenta hacer un trabajo profesional y eficaz. Tal vez porque los jefes no siempre son jefes, sólo son dueños o hijos de dueños que no son muy objetivos con el trabajo realizado. No se muy bien como un jefe valora a sus subordinados pero mi experiencia de más de 20 años me ha hecho darme cuenta que no siempre o más bien poca veces según que jefes no valoran adecuadamente a sus subordinados, aunque la formula que tu describes probablemente sea la base para que una empresa funcione mejor que otras.

http://www.parafarmaciaintegral.com

Alberto Andreu 31 julio 2011 - 17:30

Es muy frecuente confundir la confianza profesional con la confianza personal o con la amistad. Profesionalmente puedes confiar en gente con la que no te íras a cenar o, por ejemplo, de vacaciones. Personalmente, es otra cosa. Después de cerca de 20 años de experiencia profesional, también me he dado cuenta, como tú que, al final, lo peor que te puede pasar es que, al entrar en el despacho de tu jefe, le hagas sentir o culpable o incómodo (es decir, te vea como un problema) en lugar de ver en tí una solución a sus problemas. Y ese equilibrio entre lo personal y lo profesional, o entre ser un problema o una solucion, nunca es fácil. Y no lo es porque, en definitiva, no siempre tu criterio y el de tu jefe coincidirán. Gracias

Ramon 3 junio 2016 - 13:12

La generación de méritos y confianza varía mucho de cada país, si bien es cierto que en el mercado español nos encontramos muchas organizaciones en las que la relación personal con los superiores tiene un peso incluso mayor que los propios méritos o desempeño y esto hace que se promocione no al más válido, mejor desempeño tenga o mayor nivel adaptación al perfil solicitado sino al que mejor ha gestionado sus relaciones personales con los superiores,
http://www.vibralia.com/es/

Dejar un Comentario

*

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle contenido relacionado con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí. Aceptar