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Ago

Desconectar de trabajo o conectar con él, antes o después de las vacaciones, no es tarea fácil. El organismo necesita un periodo de adaptación para adecuar su nivel de adrenalina a la actividad requerida: pasar de 100 a 0 ó de 0 a 100 en toda actividad requiere de cierta descompresión. Este post quiere ofrecer unos consejos para disfrutar de las vacaciones cuando empiezan (#VacacionesOn) y para reincorporararse al trabajo cuando terminan (#VacacionesOff). Ahí van:

#VacacionesOn. Antes de salir de vacaciones hay que tener en cuenta unos cuantos consejos:

Primero: la semana previa a las vacaciones, hay que hacer preparativos del descanso: relajar la agenda; “fumarse un par de tardes”; comprar algunas cosas para el verano; salir a cenar con amigos entre semana; recoger el lugar de trabajo, tirar papeles viejos, limpiar la bandeja de entrada del correo… Cualquier cosa que sirva para reducir el nivel de adrenalina, vale.

Segundo: (no es fácil, lo sé, pero si se puede, si te dejan, si no hay nadie en contra…) hay que “vender el favor” de trabajar en agosto, de irse en julio, de quedarse todo ese horrible mes de calor “haciendo guardia”. Hay que venderlo bien y con cuidado porque, si se te ve el plumero, todo el mundo se dará cuenta de una cosa: veranear en julio es veranear dos veces: tu mes (julio o septiembre) y el de los demás. Y es que no puede olvidar que julio es el peor mes del año, porque el mundo entero termina el día 31. O sea: agotador.

Tercero: las cosas no están fáciles y puede ser un lujo, pero si es posible hay que parar tres semanas. La primera semana se “gasta” en abordar dos retos complicados: dejar de darle vueltas a los asuntos pendientes y habituarse a vivir 24 horas seguidas con la familia (normalmente convive con ella menos de 4 horas efectivas, descontando horas de sueño). La segunda semana es la buena porque la mente se ha acostumbrado y el cuerpo ha empezado ya a acompasar sus niveles de adrenalina. La tercera semana es una extraña mezcla de sensaciones y uno se debate entre exprimir lo que queda y prepararse para la vuelta al trabajo. Por eso se recomiendan tres semanas: para descomprimir y comprimir sin traumas.

Y cuarto: si se está pensando en hacer cambios organizativos, la última semana de julio es el mejor momento. Con eso se consigue que los rumores del nuevo organigrama, se purguen y se lloren en agosto. Así, septiembre empieza con la nueva situación asumida por todos.

#VacacionesOff. Pero las vacaciones se terminan y hay que conectar de nuevo con el trabajo. Y esta etapa también tiene algunos consejos:

Primero: Si es posible, no hay que volver a trabajar un lunes. Si una semana “normal” ya se le hace larga…¿imaginas lo eterna que puede hacérse la primera semana post-vacación? El martes o, incluso, el miércoles, son buenos días para reencontrarse con el despacho, con sus jefes, con sus subordinados, etc.

Segundo: el cuerpo y la mente necesitan también una pretemporada. Igual que los futbolistas empiezan la temporada a medio gas, con carreras y partidos amistosos, los primeros días conviene hacer cosas rutinarias: contestar correos, devolver alguna llamada, retomar el contacto a base de cafés. Si es posible, dejemos hasta el lunes de la semana siguiente lo más duro.

Tercero: la tarde del viernes de la primera semana laboral hay que procurar no trabajar, siguiendo así la “buena costumbre” de la descompresión de la última semana laboral

#VacacionesAlwaysOn o estar siempre conectado

Pues bien. Todo esto puede quedar en nada porque los SmartPhones y las Redes Sociales lo han cambiado todo y han instalado en nuestros hábitos de comunicación la necesidad del Always On (siempre conectado). Esta nueva necesidad nos está sometiendo a dos retos. Por un lado, el Smartphone de turno nos recuerda, con sus lucecitas rojas o con sus politonos variados, que hay nuevo correo en la bandeja de entrada que requiere toda nuestra atención. Por otro, las redes sociales (Twitter, Facebook o Linkedind) también te reclaman cierta actividad para no perder “followers”.

¿Qué hacer ante esto? Pues aquí estamos todos aprendiendo a hacer un uso responsable de la conectividad. Quizá ni sea posible ni ya sepamos desconectarnos del todo, pero conviene “acotar” el tiempo y la forma en los niveles de conexión. Reservarse un tiempo después del desayuno, o de la comida, pueden hacer convivir la tentación del #AlwaysOn con la necesidad de liberar la mente unos días al año.

Te invito a visitar mi blog AlbertoAndreu.com

PD: Este post está escrito y actualizado sobre la base del artículo “Se acabó el verano”, que publiqué en el Diario Cinco Días, el 13 de septiembre de 2002

Comentarios

Clarissa 29 enero 2015 - 20:32

Es importante saber diferenciar entre uno y otro. Hay que saber desconectarse de todo, pero también de saber estar en la onda. Es importante, sino caemos en stress, lo cual disminuye nuestra calidad de vida.

http://phablets.pro/7-pasos-para-elegir-el-mejor-phablet-para-tu-gusto/

Jose 5 abril 2016 - 23:57

Eso de volver de vacaciones realmente es muy muy difícil, a mi siempre me cuesta volver a trabajar como odontologo pero realmente lo que de verdad me ayuda es mi pequeña bitácora sobre la http://ortodoncia-lingual.net gracias a ella puedo desconectar sin dejar de trabajar.

Aireblanco 26 septiembre 2016 - 12:11

La vuelta al trabajo después de una temporada lejos del estrés y la tensión del día a día es un momento muy duro y cada uno tiene sus técnicas para poder afrontar ese momento. Yo, por ejemplo, utilizo la meditación; busco todos los días 10 o 15 minutos para mi, me relajo y únicamente no pienso en nada, dejo que la mente descanse.

Manuel 27 septiembre 2016 - 00:33

La verdad que es duro regresar al trabajo después de las vacaciones. Lo mejor es intentar compaginar el trabajo con algo de ocio como puede ser la música y los conciertos. La ciudad de Madrid tiene una variada oferta musical como puedes ver en la agenda http://conciertospormadrid.com/conciertos-madrid/

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