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¿Cómo gestionas la “intención del comandante” con tus equipos?

Escrito el 5 septiembre 2011 por Elena Méndez Díaz-Villabella en Uncategorized

“Ningún plan sobrevive al contacto con el enemigo”. El ejército invierte una gran cantidad de energía en su panificación. El problema es que, a menudo, los planes cuidadosamente diseñados se vuelven inútiles a los pocos minutos de empezarla batalla, porque la realidad es imprevisible. Por ello, en los años 80 el ejército estadounidense, cambió su forma de planificar y creó un concepto denominado “la Intención del Comandante”.

“La intención del comandante”, no es demasiado detallada para no correr el riesgo de quedar anticuada, con sucesos no previstos. Se trata de trasladar la intención de la conducta a todos los niveles de los soldados. Una vez que se conoce la finalidad de la conducta, se puede improvisar si es necesario para lograrlo.
Son instrucciones breves y en un lenguaje claro que describen el objetivo del plan. En los altos mandos del ejército puede ser: “quebrantar  la voluntad del enemigo en la zona suroeste”. En los mandos tácticos, la instrucción se vuelve más concreta: “la intención es colocar el tercer batallón sobre la colina este, despejarla del enemigo y proteger el flanco de la tercera brigada”, y así sucesivamente a los niveles más operativos, se va desgranando la intención de lo que tienen que conseguir.

En cuanto la gente sabe cuál es la intención, empiezan a desarrollar sus propias soluciones.

Ningún plan sobrevive al contacto con el enemigo, que describe el coronel Tom Kolditz, director de ciencias conductistas de West Point, en el libro “Ideas que pegan”, es un buen principio incluso para los que no estamos en el ejército.

Ningún plan sobrevive al contacto con nuestros clientes, con la competencia, con los mercados.

La realidad supera cualquier planificación.

Comentarios

Diego Martín 5 septiembre 2011 - 21:46

De la lectura de este texto se me ocurren dos ideas:

1.- Necesidad de que los empleados de una empresa conozcan, a grandes rasgos, cual es la estrategia de una Compañía. Es decir, hacia donde va la empresa. Esto es algo que toda la empresa debe concoer y estar alineada hacia ese objetivo. Posteriormente y, en función de la división y Dpto en el que trabaje cada uno, la estrategia se ira desarrollando paulativamente hasta concretarse en actuaciones concretas.

2.- Flexibilidad y capacidad de adaptación. Como se dice en el texto “La intención del comandante”, no es demasiado detallada para no correr el riesgo de quedar anticuada, con sucesos no previstos”. Esta claro que hay muchas empresas que empiezan con unas ideas y acaban en otras totalmente distintas. Esta capacidad de adaptarse a los medios y a las circunstancias han hecho que unas empresas hayan triunfado y otras hayan fracasado. En los ultimos 15-20 años, las empresas han tenido que cambiar su modelo de actuación, debido en gran medida a que el mercado ya no es tan estático como antes, sino que cambia continuamente y es absolutamente dinámico, sin olvidarnos de los cambios continuos que nos aportan las nuevas tecnologias en los procesos productivos.

Por tanto, creo que podemos asimilar “la intención del comandante” a la estrategia principal de una empresa (a su columna vertebral en lo que a ideas se refiere).

Xochitl González 6 septiembre 2011 - 19:02

Interesantes los puntos que planteas Diego…
1. Efectivamente si la organización no conoce los objetivos estratégicos, es bastante improbable que vaya a cumplirlos, y si lo hace, será por pura casualidad. A este punto me gustaría añadir que es importante que los objetivos sean coherentes entre sí ya que ejemplos como “crecer mucho y muy rentable” son en el corto plazo difíciles de conseguir
2. A la hora de que cada responsable diseñe sus objetivos individuales, es igualmente importante la coherencia ya que un objetivo genérico puede dar lugar a interpretaciones que no conduzcan a la empresa a los fines deseados. Estoy a favor de dar directrices generales para maximizar el empowerment de las personas diseñando objetivos a pequeña escala (o más concretos) pero creo también fundamental que haya una supervisión de los objetivos parciales para que todos rememos en la misma dirección
3. Dado que el entorno cada vez es menos estable y las soluciones más imitables en el corto plazo, una competencia que se busca cada día más en las empresas es la adaptabilidad al cambio, el nivel de respuesta al estrés o como se quiera llamar. Tal y como yo lo veo, los objetivos concretos sirven hasta que aparecen otros mejores, que concretan mejor lo que se pretende, o que se adaptan mejor a cambios inevitables (siempre con una misma dirección. Si damos bandazos la organización se despista)
Creo que toda la organización debe estar abierta a “revisar” creencias u objetivos antiguos para posicionarse mejor en el mercado

Elena Méndez 6 septiembre 2011 - 21:58

Yo creo que más que la calidad de la estrategia, la idea fuerza de “La intención del comandante” es que a menudo se realizan detalladas planificaciones, que no sirven, porque la realidad supera cualquier planificación. Hacer una planificación tipo árbol de decisión, sería un ejercicio inútil e ininteligible. ¿Recordáis aquella abigarrada transparencia de un alto cargo del Ejercito Americano explicando la estrategia de la guerra creo que con Afganistan o la de Iraq? no recuerdo cuál de las dos. Si alguno la recuerda y la encuentra por Internet sería estupendo que la colgase en este debate.

Lo más útil de la “Intención del comandante”, bajo mi punto de vista, es que propone transmitir intenciones más que instrucciones directas y detalladas. Si transmites intenciones claras estás definiendo de alguna forma los objetivos, que cada nivel, cada responsable lleva a cabo de la mejor forma en cada situación y no sólo eso si no que además logras un efecto colateral importantísimo: implicas a la gente en el desarrollo de mejor forma para conseguir ese objetivo, con lo que les haces responsables de sus propuestas ¡ahí es nada!

Ana Sánchez 11 septiembre 2011 - 22:19

Mi primera idea tras la lectura ha sido a cerca de los mecanismos de comunicación de las empresas y si muchas veces somos capaces de transmitir esas intenciones últimas o estrategias de alto nivel al resto de ‘rangos’, o en algunos casos llegado a un cierto nivel del escalafón se aparca la transmisión de intenciones cambiándola por la de ordenes directas que el ‘soldado’ debe cumplir dado un determinado escenario, sin querer darle mucho margen de decisión; pero si el escenario es el que cambia, para que la actuación sea la adecuada a la estrategia fijada, el ‘soldado’ debe conocer tanto el objetivo de la misión como contar con la información necesaria para llevarla a cabo, así como la confianza de su ‘mando superior’ de que cuenta con la formación adecuada para llevarla a buen término. Como indica el post uno de los escenarios que puede cambiar son los clientes, y en muchas ocasiones es el ‘soldado raso’ el que está en el ‘frente’ de cara al cliente e intentando conseguir los objetivos de su ‘bandera’.

Elena Méndez 11 septiembre 2011 - 22:30

Ana, y entonces llegas al nucleo del texto. ¿Cuáles son los beneficios fundamentales de de transmitir la intención frente a una orden? y si hay beneficios ¿por qué no se hace?

Ana Sánchez 13 septiembre 2011 - 12:16

Creo que uno de los beneficios y el más lógico es ‘rentabilizar la inversión’, sacar lo mejor de nuestros ‘soldados’, todos estamos oyendo hablar de la importancia de atraer y retener talentos, de que las organizaciones buscan a los mejor preparados, de largos procesos de selección ,no solo para puestos directivos, y todo ello ¿para que? ; si a todo ese talento con ganas de implicarse le cortamos las alas convirtiéndolos en simples ejecutores sin capacidad de decisión les desmotivaremos y les perderemos, nunca verán el objetivo como suyo, sino de otros. Si realmente somos conscientes de tener buenos equipos ¿porque no los dejamos actuar?, o es que no confiamos en la preparación de nuestros equipos… lo que puede ser una de las razones por las que no se hace. Debemos proveer de preparación y un rango de actuación ( dentro de normas de conducta las empresas) ‘en tiempo de paz’ para dejarles actuar con su criterio cuando resulta necesario.
Otra de las razones que encuentro por las que no compartimos esas estrategias se basa en la conocida frase ‘la información es poder’, que hace que en ocasiones las posiciones superiores busquen mantener su estatus y evitar a quien les pueda hacer sombra recortando la información, y manteniendo el control sobre esta, y de esta manera sin que la persona sepa como actuar cuando le cambian los parámetros para los que se le ha ‘configurado’. Pienso que cierto modo en este tipo de comportamiento es cultural y las culturas anglosajonas comparten la información con mayor claridad, lo que ayuda a orquestar la estrategia a todos los niveles.

Diego Martín 18 septiembre 2011 - 14:30

Transmitir una intención es comunicar una determinada forma de hacer las cosas, es comunicar un objetivo que hay que alcanzar . En mi opinión, una de las diferencias mas importantes entre transmitir una intención y transmitir una orden es claramente el margen de actuación que dejas a la persona que ejecuta. En el primer caso parece que existe una confianza en el equipo en el que el jefe transmite una idea y el equipo la ejecuta pudiendo introducir en esa forma de trabajar sus propias ideas para llegar a dicho objetivo. En el segundo caso, la persona o el equipo se convierten en meros ejecutores sin que exista lugar a que aparezeca un desarrollo de la persona. Por tanto, el beneficio es que la empresa consigue así fomentar el desarrollo de los empleados, hacerles partícipes de los logros de la empresa, evitar el “aburrimiento” en el desarrollo de sus funciones. Incluso de esta forma también la empresa puede detectar claramente quienes son las personas clave y los posibles “ejes” que puedan existir dentro de la organización.

¿Por qué no se hace? Como dice Ana, hay miedo a facilitar información. Tambien, a priori, (i) puede resultar más facil transmitir una orden que una intención; (ii) los jefes se sienten más jefes si ordenan que si transmiten intenciones; (iii) es posible que no se conozcan realmente las intenciones o estrategia de la empresa y por eso no se puedan transmitir; etc.

Todas estas razones no siempre son achacables al jefe, sino que en muchos casos puede venir motivado por una falta de comunicacion de la alta direccción a escalones inferiores sobre la estrategia y las intenciones de la empresa a futuro.

Carlos Buisán 18 septiembre 2011 - 19:35

Tras leer el artículo, me he sentido identificado en mi día a día, acerca de dos diferentes posiciones de cómo los “comandantes” de mi “barco” actúan. Claramente, esto, es una navaja de doble filo:

1.- Transmitir Intenciones de manera que el “comandante” delega y confía en tu buen hacer. De este modo, se incentiva la confianza y la autonomía de los “soldados”, así como la obtención de resultados sin la necesidad férrea de imponer unas lineas claras de actuación. Se proporciona la libertad necesaria para que nuevas opciones conforme a tu experiencia puedan ser tomadas en cuenta.

2.- Transmitir intenciones sólo sobre los objetivos a “conquistar”, de manera que se realiza un “traspaso” de responsabilidad, de manera que ante el fracaso tengamos una forma de cubrir la “retaguardia”.

En mi vida normal, he colaborado y trabajado codo a codo, con unos y otros comandantes, y lamentablemente, tengo que decir, que el coronel tipo nº2, abunda mucho más que el nº1. Desconozco si mi experiencia ha sido muy limitada y/o he tenido mala suerte, pero creo, que generalmente en España, somos tipo 2. Nos gusta mandar, lucir galones a pesar de que se soliciten a veces cosas sin la información necesaria y unos objetivos claros y concisos, generalmente abunda el tan conocido: arréglatelas como puedas.

Sin embargo, perteneciendo a una multinacional, en otras culturas, he podido observar, unas lineas más diluidas en la cadena de mando, en la que el comandante no tiene que lucir galones para que los soldados tengan que ejecutar las ordenes que se les mandan y que adicionalmente, indican objetivos a conseguir, principalmente confiando, y creo que esta es la palabra clave, confianza, en las capacidades, actitudes y experiencia de los soldados que tienen a su cargo.

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