Cristina Simón
El diario electrónico HR Daily Advisor, de gran ‘tirada’ en Estados Unidos, publica una relación de las prioridades de RRHH para este año 2007, desde la perspectiva de una de las consultoras que trabaja para muchas de las empresas de la lista Fortune 500. Debemos concederle la credibilidad propia del asesor que sienta las prioridades de gestión de personas para estas compañías, que por su poderío en el mercado terminan siendo generadores de modas–o de ‘best practices’, por usar el eufemismo empresarial- en todas las funciones del negocio.
La lista está encabezada por el auto-desarrollo ejecutivo, en el que se busca que el directivo se vuelva ‘atractivo e inspirador’ en su gestión diaria. Le siguen la erradicación de la corrupción (que tanto sigue preocupando en el contexto americano), la retención de los trabajadores, el desarrollo del compromiso del empleado (a través de hacerle sentir parte importante del negocio), la gestión intergeneracional de los empleados, y la definición de planes de sucesión (que se basa en poner a estos líderes desarrollados, inspiradores y comprometidos, en línea de promoción). Esta es la lista...
Como muchos de los que nos iniciamos en este oficio, empecé con gran ilusión y con la idea de que se podían hacer muchas cosas que no se estaban haciendo. Tuve además la suerte de comenzar por dos de los sectores más sensibilizados con el área de recursos humanos: Consultoría y tecnología.
Por añadidura, en los primeros tiempos tuve experiencias muy positivas que me llevaron a tomar esa parte bonita por el todo. En primer lugar, mi función estaba vinculada al área de desarrollo y evaluación de potencial, es decir, una de las caras más agradables de la actividad; además tuve ocasión de ser testigo de cómo el Departamento de Recursos Humanos, mi Departamento, era capaz de cometer una pequeña ilegalidad para ayudar a uno de los empleados de la compañía que se encontraba en una situación delicada.