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El desencuentro

Un reciente estudio [1]publicado por Watson Wyatt y WorldatWork [2]resalta el desencuentro que existe entre empleadores y empleados en un gran porcentaje de compañías. Según sus datos, las preferencias de los trabajadores están cambiando. El 71% de los empleados encuestados (escogidos por las empresas como los mejores) destacan el salario como su mayor prioridad en el trabajo, el factor por el que se cambiarían de empresa . Por el contrario, parece ser que tan sólo el 45% de las empresas identifican el factor salarial como importante para sus trabajadores. Los empleadores escogen aquellos aspectos que supuestamente han sido importantes en los últimos años: las oportunidades de promoción y el desarrollo de carrera, es decir, las claves del famoso concepto de ‘empleabilidad’ que tan de moda ha estado hasta ahora.

Aunque el estudio es muy parcial y se ha realizado solamente en Estados Unidos –y por ello hay toda una discusión sobre los beneficios sociales y las coberturas médicas que en Europa pierde mucho sentido-, este fenómeno de desencuentro que refleja es interesante. ¿Es verdad que ha cambiado el valor que los trabajadores conceden a todas estas cosas? ¿Por qué? ¿O los empleados nunca hemos dejado de valorar el salario, y las oportunidades de desarrollo y promoción han supuesto un espejismo con el que consolarnos en momentos de bajo ciclo económico?

Creo que no hay ninguna duda de que el desencuentro entre empleados y organizaciones es un fenómeno común en el mundo de los negocios. Lo cierto es que filosofía empresarial no pretende tener satisfechos y contentos a cada empleado en su individualidad, lo cual sería seguramente ruinoso y poco eficiente desde su lógica. La empresa intenta conseguir un ‘suelo’ de satisfacción general que permita cumplir la ley de grandes números en términos de masa salarial y rotación, básicamente. Éstas son las leyes de la equidad interna empresarial, difíciles de cambiar aunque la mayoría de los empleados pueda no estar de acuerdo con ellas.

Uno de los datos más curiosos es el que compara el valor concedido por empresa y empleados a la relación con el jefe: es una razón de peso para el 31% de las empresas, mientras que solamente lo es… para el 8% de los trabajadores… no me cuadra nada. Seguramente hay un sesgo importante en la muestra: los encuestados son los considerados ‘top performers’, que por lo que parece van sobrados de desarrollo, promoción y autosuficiencia con respecto a sus jefes… pues si éste es el panorama… igual es mejor ser un performer del montón…