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Otros modelos son posibles

Cristina Simón

Siempre me ha costado trabajo entender la lógica de la economía, lo cual dicen que supone un duro handicap para desenvolverse en el mundo en general. Sin embargo, estoy bastante segura de que muchos de los razonamientos que se nos presentan como verdades absolutas e inmutables hacen aguas… o al menos son muy debatibles desde otras perspectivas. Lo que pasa es que cuesta trabajo encontrar ejemplos que los refrenden, ya que, al fin y al cabo, la economía determina el marco social de los países desarrollados y la inercia del ‘sistema’ puede con todo.

Cuando planteamos en clase de RRHH la relevancia del empleado para el negocio y la necesidad de considerar prioritario al trabajador, los alumnos demandan ejemplos concretos con los que refrendar una propuesta aparentemente tan poco realista. En un reciente número de la revista The Academy of Management Perspectives [1], el profesor Wayne Cascio [2] discute dos modelos de relación de empleo en un sector duro como es la distribución. El artículo compara las estrategias de dos grandes cadenas americanas de bajo precio, Costco [3] y una filial de la famosa (y controvertida) Wal-Mart [4]. Mientras que la segunda sigue un patrón ‘tradicional’ –bajos salarios y escasos beneficios para los trabajadores-, Costco lleva desde 1983 basando su negocio en una filosofía muy diferente: el empleado se sitúa –de verdad- por encima del accionista. Así, el salario medio por hora de sus trabajadores es de 17$ (frente a 10,11$ en Wal-Mart), y los empleados aportan un 8% de su salario para cobertura médica (la media del sector es una aportación del 25%). Más datos: el salario del CEO es 12 veces mayor que el del empleado de menor rango, mientras que la media en USA de compañías de este volumen es una proporción de 1:430.
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¿Cómo reacciona el mercado ante este ‘fenómeno’? Entre 2001 y 2005 la acción de Costco se ha revalorizado un 55%, mientras que la de Wal-Mart ha caído un 10%. Parece que Costco cuenta con una base de accionistas ‘de culto’, pequeños inversores que creen en la idea de negocio, y que por tanto no aspiran a ganar el máximo en el mínimo tiempo. Es otra forma de ver los negocios, que tiene por cierto un impacto muy fuerte no solamente en los propios empleados sino en la comunidad y la sociedad en general.
walmart_logo.gifHace unas semanas hemos tenido la ocasión de recibir al profesor Cascio en el IE [5], y nos contaba que, a pesar de haber demostrado su eficiencia, el modelo no es visto con buenos ojos en Wall Street. Los analistas reclaman una mayor presión sobre el empleado (y ¡sobre el cliente!) en beneficio del accionista. Al fin y al cabo, la cuenta de resultados es un juego de suma cero, la ganancia de un grupo de stakeholders tiene que ir a costa de la pérdida de otro. Dado que los poderes de negociación son muy diferentes en el caso de estos dos grupos, accionistas y empleados, la estrategia de Costco es especialmente meritoria.

Obviamente, este modelo no es universalmente aplicable. Depende de las peculiaridades
de cada organización y su negocio. Pero el caso demuestra que hay al menos una alternativa posible. Recomiendo a los curiosos que accedan a esta entrevista con el CEO, Jim Sinegal [6], en la que asegura que hay que cuidar al empleado porque es bueno para el negocio, que los empleados comprometidos son una fuente de ventaja competitiva… todo suena muy tópico y manido… solo que en este caso se cumple. Jim Sinegal predica con el ejemplo –y por ello mantiene los salarios altos vayan las cosas mejor o peor. Y por supuesto aplica la misma política a los precios marcados a los clientes. Su filosofía, basada en que si los empleados y los clientes están contentos los accionistas saldrán beneficiados, debería dar mucho que pensar en el mundo de los negocios, donde a veces se cumple la máxima de que el sentido común es el menos común de los sentidos.