- Human Resources - https://humanresources.blogs.ie.edu -

El mundo laboral después de los 50

Como suele ser habitual en los rankings internacionales –salvo en el del fútbol-, España también está el último en cuanto al tratamiento del colectivo de trabajadores de más de 50 años -¿en qué estaremos tan altos que a pesar de ser los últimos en todo somos una de las economías más fuertes? No quiero ni pensarlo…

De hecho, estamos tan retrasados en la gestión de estos grupos que ni siquiera les hemos puesto un nombre. El Libro Blanco recién publicado por Manpower los llama “séniores”, que suena muy raro pero por lo menos ofrece una alternativa. Este informe, “La nueva agenda para una fuerza laboral de trabajadores seniors” [1] establece una serie de recomendaciones no solamente para retener sino para integrar eficazmente a estos profesionales en los entornos tan ‘locunos’ de negocio, que en muchos casos son muy diferentes a los que conocieron años atrás.


Como siempre ocurre, sin embargo, el empujón definitivo tendría que venir por la parte de políticas públicas. A finales del pasado año, Gran Bretaña impulsó una ley que defiende al trabajador de más de 60 años que pretende continuar trabajando en las mismas condiciones. Los condicionantes organizativos y sociales son tan poderosos que, sí, es preciso defenderlos, incluso a veces de sí mismos y su propia sensación, fraguada desde que pasaron los 45 de que ‘aquí ya está todo el pescado vendido’ y ya solamente queda prepararse espiritualmente para la salida de la vida activa.

La tendencia demográfica demuestra un retraso increíble en las edades de paternidad –no hace falta la evidencia científica, con asomarse a las consultas de los pediatras y observar a los padres ya se hace uno una idea . Este hecho supone un drama para muchos padres de familia que, llegada la supuesta edad de la jubilación, tienen todavía hijos muy jóvenes a su cargo. Si a eso le unimos las ganas de seguir considerándose útil y las condiciones físicas que los hacen perfectamente capaces de desarrollar muchos trabajos –no todos-, entonces francamente no se entiende el desencuentro. Las empresas necesitan profesionales formados y los profesionales formados quieren seguir trabajando… ¿es un problema de costes salariales? Seguramente tiene que ver, pero a mí me parece que el problema real es de estereotipos.