- Human Resources - https://humanresources.blogs.ie.edu -

Conciliación… ¿para todos?

La Sociedad Americana de Profesionales de RRHH (SHRM) [1] acaba de publicar un artículo en su revista mensual (‘Are you too family friendly?’) que refleja una interesante paradoja de este tema de la conciliación: parece que la introducción de este tipo de políticas está generando un creciente nivel de insatisfacción general entre los empleados. ¿Por qué? Pues es que la realidad sociológica de los empleados está cambiando, y cada vez hay más personas solteras y sin compromisos familiares… que reclaman flexibilidad y equilibrio con sus vidas personales a pesar de que no involucre cuidado de hijos o dependientes.

La propia estadística de esta evolución ya es interesante. En 1970, el 17% de los hogares en USA estaba compuesto por una sola persona. Este porcentaje se ha incrementado en 2006 hasta el 26%. En 1960 prácticamente la mitad de los hogares contaban con dependientes de 18 años o menos; en 2000 se había pasado de este 50% a poco menos del 30%.

Como en todo fenómeno social, cuando las minorías se convierten en masa crítica se produce una automática reivindicación de derechos. ¿Es que estas personas no tienen derecho a conciliar su vida personal –la que sea- con el trabajo? ¿La empresa solamente tiene que ser ‘familiarmente’ responsable?

Se plantea aquí un nuevo problema para la empresa en general, y la función de RRHH en particular, que observa con desconcierto el rápido cambio social y la necesidad de adaptarse a las nuevas realidades y prioridades de sus empleados. ¿Qué entendemos por conciliación? ¿Para quién, por qué, a qué coste…? Lo cierto es que mientras no se hagan más inversiones serias en sistemas sólidos de gestión del rendimiento, estos temas de flexibilidad y conciliación serán uno de los grandes quebraderos de cabeza de gestores, directivos y profesionales de RRHH.

Personalmente, a mí no me gusta el término ‘conciliar’. Me parece muy sereno para la realidad de los que tenemos que combinar la vida personal -la de tipo familiar, con dos hijos pequeños- con unos estándares de trabajo que reclaman muchas horas y grandes dosis de esfuerzo. A mí me gusta más ‘embutir’, creo que refleja mejor la sensación. Cuando ya parece que no se puede más hay que embutir la cita del dentista, la clase online, el festival del colegio… Me gustaría pensar que cuando mis hijos se hagan independientes yo pudiera sustituir todo el tiempo que les dedico a mis propias aficiones, en lugar de sustituirlo por más trabajo. Si es que sobrevivo para reivindicarlo…