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¿A qué huele la empleabilidad?

La revista The Economist [1]dedica un considerable espacio a la siguiente noticia: una agencia matrimonial acaba de abrir sus puertas en Boston ofreciendo un servicio de emparejamiento basado en el olor corporal [2]de los respectivos aspirantes a relación personal. La estrategia tiene una sólida base científica, pues está demostrado que seres humanos y animales preferimos los olores corporales en nuestras parejas que sean complementarios a los nuestros; todo ello guarda relación con la optimización del sistema inmunitario de la descendencia.


El mundo de los negocios se nutre cada vez más de evidencias científicas, de ideas provenientes de disciplinas que tradicionalmente han sido muy ajenas a la dinámica empresarial. En concreto, la sociobiología [3] es un campo de estudio apasionante, que explica una buena parte de nuestro comportamiento social, aquél que depende de nuestras pulsiones más primitivas, y las explica desde la necesidad de supervivencia de la especie. Aunque estemos en el sofisticado siglo XXI, una buena parte de nuestras conductas son muy animales, y el papel que juegan mecanismos tan primitivos como los olores es en muchos casos ignorado por desconocido. Por ejemplo ¿por qué se produce el fenómeno de la ‘química personal’? Hacen falta pocos minutos –si no segundos- para establecer una base de evaluación mutua en un primer encuentro entre dos personas. En realidad, lo que hacemos es ‘olisquearnos’, y como resultado se establecen roles muy importantes, como por ejemplo de dominancia social. Un ejemplo es lo que llamamos ‘autoridad moral’: todos conocemos casos de personas con un alto estatus formal que generan poco respeto, y al contrario…

Si seguimos esta línea argumental… ¿hasta qué punto guarda relación el liderazgo con los olores? ¿Y otras competencias de tipo social, que ahora son tan relevantes en la empresa? Casi es mejor no dar ideas, porque como esto se ponga de moda ya veo a los candidatos a un trabajo dejando un pelillo del sobaco a la salida del assessment center. A ver si vamos a convertir los procesos de selección en un CSI, que formación no nos falta todos los lunes por la noche…