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‘El fútbol es así’ o ‘Esto es lo que hay’

A pesar de que su manifiesto éxito, siempre he tenido dudas acerca del potencial de la metáfora futbolística para generar lecciones empresariales. Mi colega y recientísimo ex-alumno Gerardo González Amieiro publica hoy un interesante comentario en RRHH Digital [1]sobre el compromiso y su gestión en la empresa [2]. Debo decir que me encanta el ejemplo de partida, el del futbolista que, tras firmar un contrato millonario declara que realmente desde su más tierna infancia lo que quería era ‘sudar esos colores’ – esto de ‘sudar la camiseta está de moda en el mundo de la gestión, y algunos jefes lo usan como ‘mantra’ de motivación… no sé, debe tocar fibras sensibles de las que yo carezco, porque a mí me parece una ordinariez de cuidado 🙂 … pero mis dudas sobre la gestión del compromiso en el mundo del fútbol y su posible extrapolación a las organizaciones van mucho más allá.


Que conste que estas consideraciones surgen de la más profunda ignorancia técnica acerca del ‘deporte rey’ -al que confieso cierta aversión desde la infancia porque me he tragado todos los atascos del mundo coincidiendo con los partidos del Bernabéu-. Pero allá voy. Primera: ¿El salario de estos señores está realmente ‘merecido’ como apunta –irónicamente- Gerardo? De todos los argumentos que me han dado sobre este punto me quedo solamente con el valor de mercado, que atrapa por los pelos un matiz del verbo ‘merecer’. Porque no cuela el de ‘su vida profesional es tan corta’, sobre todo teniendo en cuenta que la ventana de empleabilidad de cualquier mortal oscila hoy en día entre los 30 y los 45 años; despídete de lo que no hayas conseguido en ese intervalo. Ni tertulias, ni puestos de entrenador o director deportivo… pero bueno, dejemos lo del salario porque también me parece escandaloso que un CEO gane 30.000 veces más que su empleado de menor nivel y parece que la cosa sigue los mismos parámetros.

Siguiente duda, y ésta es gorda: ¿cómo es tan frágil la motivación de estos jugadores? Rodea al equipo de fútbol galáctico –que no a los terrenales- una aureola de misticismo, no sé si causa o efecto de la que se muestra en los dibujos animados japoneses que ve mi hijo, por la cual se vienen abajo con suma facilidad, bien individualmente o como grupo. Y parece que hay que ser comprensivo con este fenómeno, para lo cual se usan argumentos demoledores como ‘El fútbol es así’ o ‘Fútbol es fútbol’.

¿Se parece esto en algo al mundo de la empresa? ¿Puede un empleado desmotivarse con esta facilidad? O más allá ¿flota en el ambiente de la empresa la importancia de la motivación para que se consiga el resultado? Los teóricos de esta metáfora pueden decirme que esto es exactamente lo que quieren transmitir con sus ejemplos. Pero entre el trabajo de un futbolista y el de un empleado hay una diferencia fundamental: el futbolista ‘se la juega’ de 90 en 90 minutos, y se trabaja su motivación de forma muy planificada, y se le concentra dos días antes de cara al momento, etc.

En RRHH distinguimos entre tres tipos de puestos de trabajo: las ‘estrellas’ –de las que se espera un rendimiento puntual pero brillante, como un investigador de I+D, que debe generar una buena patente periódicamente-; los ‘centinelas’ –como un piloto de avión, donde el rendimiento óptimo es no cometer errores-; y por último los ‘soldados’, que deben tener un desempeño medio pero continuo. Obviamente, la mayoría estadística está compuesta por soldados, a los que no se puede motivar como a futbolistas galácticos.

Podría seguir con más dudas, pero ya me está quedando largo. Para mí que lo único extrapolable del fútbol a la gestión diaria de personas es el paralelismo a ‘El fútbol es así’, que es lo mismo que decir ‘Esto es lo que hay’.