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El Capital Mental de las naciones

Un reciente artículo publicado en la revista Nature [1]recoge los primeros resultados de una iniciativa puesta en marcha en Gran Bretaña bajo el título ‘Capital Mental y Bienestar’ [2]. Bajo el patrocinio del Foresight Programme [3], un numeroso grupo de investigadores ha analizado el potencial del país para capitalizar un recurso tan valioso como la felicidad y el bienestar de los ciudadanos en sus diferentes ámbitos de actividad.

En concreto, los informes centrados en el mundo laboral [4]recogen una completa panorámica de los factores que impactan en el bienestar en el trabajo. En la prospectiva de aquí a 2020, se señala que, si bien la sobrecarga de trabajo se mantendrá como uno de los estresores más importantes, su naturaleza cambiará -de hecho ya estamos percibiendo este cambio-: no se tratará tanto de un problema de ‘demasiado trabajo’ sino de la llamada ‘sobrecarga cualitativa’, o generada por la incertidumbre que rodeará al desempeño del trabajo y los continuos requisitos de actualización profesional. Asimismo, se menciona el ‘tecno-estrés’, o ansiedad derivada de la sensación de incompetencia ante el manejo de la tecnología y sus múltiples aplicaciones. Por último, otro factor estresante derivado de las tecnologías será la disminución de las redes de contacto y apoyo presencial, con lo que ello supone de sensación de aislamiento y control de los acontecimientos.

El estudio se detiene en analizar como factor de estrés de los trabajadores del mundo de los servicios el miedo a las agresiones, tanto verbales como físicas, por parte de los clientes. Los datos que aporta en este sentido -si bien dentro del contexto británico- son interesantes: la última encuesta nacional sobre salud y seguridad laboral reporta que el 21% de los trabajadores en contacto con el público recibieron algún tipo de ataque violento en un intervalo de un año, y el informe HSE habla de 340.000 amenazas y 320.000 agresiones físicas por parte de clientes a lo largo de 2006. No es de extrañar, por tanto, que se cite como uno de los factores más estresantes el contacto con el público en los correspondientes sectores, fundamentalmente distribución y hostelería.

Con independencia de estos datos concretos, la iniciativa de analizar el bienestar como un capital nacional a desarrollar es una iniciativa interesantísima, que de tener repercusión en la política pública -como es el objetivo de los proyectos del Foresight Programme- seguro que da sus frutos en forma de ganancias en competitividad en la sociedad del conocimiento que tanto cuesta desarrollar en Europa.