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La administración Obama y su Jefa de rendimiento

“Un negro, elegido para el peor trabajo en Estados Unidos”, así tituló el semanario satírico The Onión la victoria electoral de Obama. El título es absolutamente provocador por muchas razones, aunque efectivamente el reto no es fácil porque el presidente electo que toma posesión se enfrenta a la peor situación económica de su país en 75 años.

Para sacar al país de la crisis económica en la que se encuentra, el presidente se ha rodeado de un vicepresidente, 15 secretarios y una gran cantidad de asesores que compondrán el Gobierno estadounidense. Y para afrontar la situación, Obama ofrece una combinación de baterías Keynesianas, con un enorme plan de gasto público y un intento de modernizar las estructuras de algunos sectores anquilosados.

Por ello revisando la composición del nuevo gobierno, a mí me ha llamado especialmente la atención un nombramiento: el de Nancy Killefer, procedente de una importante consultora de negocios, y a su vez de la Administración de Clinton, que desde ahora será la primera Jefa de Rendimiento, un nuevo cargo creado para reformar el Gobierno, controlar el gasto público y eliminar el despilfarro.

Efectividad, eficiencia y transparencia. Esas son las tres virtudes que, según Barack Obama, Nancy Killefer ha mejorado en grandes corporaciones en sus años de trabajo en el sector privado. Y son esas virtudes las que quiere que dominen en la esfera pública, por lo que anunció su nombramiento en un puesto de nueva creación que algunos ya resumen como el de “una zarina a cargo de vigilar las cuentas del Gobierno”.

Aplaudo la medida, porque el estado debe ser un ejemplo de lo que predica y lo que pide a otros. El gran esfuerzo que las empresas hacen día a día para ser más eficientes, más competitivas y más transparentes, aplica también y en mayor medida aún al Estado, porque ese dinero es de todos, es nuestro dinero y como ciudadanos debemos exigir que se use y se emplee de una forma eficiente y con ejemplaridad, especialmente en tiempos de crisis. 

Desde 1984 existe un indicador internacional para medir de forma muy gráfica y elocuente el peso de los impuestos en la vida de la gente ¿Cuántos días al año trabaja para pagar impuestos?, ¿lo sabe?, ¿quiere deprimirse?: Según este indicador los españoles trabajan para el Estado hasta el 27 de mayo. Es decir, los impuestos que aplica el Gobierno engullen de media 147 días de jornada laboral. De este modo, un contribuyente medio en España trabaja tan sólo 218 días en beneficio propio, puesto que el resto de sus ingresos  acaban en manos de Hacienda. 

No olvide este dato y recuerde que 147 días de su trabajo son para el Estado, recuérdelo y exija eficiencia, está en su deber y también en su derecho.